Embajadores designados por Tinubu podrían ser rechazados por países receptores
Los embajadores recientemente nominados por el presidente de Nigeria, Bola Tinubu, se enfrentan al riesgo de no ser aceptados por los países anfitriones debido al reducido tiempo que les quedaría en el cargo antes del fin del actual mandato presidencial, según una investigación de Sunday PUNCH.
Altos funcionarios de la Presidencia y del servicio exterior nigeriano han confirmado que el Ministerio de Asuntos Exteriores está encontrando dificultades para obtener el agrément, el consentimiento formal exigido por los Estados receptores para acreditar a los enviados diplomáticos. De acuerdo con estas fuentes, varios países suelen exigir que los embajadores cuenten con un período mínimo de uno o dos años de mandato efectivo.
Con las elecciones presidenciales previstas para febrero de 2027 y el primer mandato de Tinubu concluyendo en mayo de ese mismo año, existe preocupación de que algunas naciones se muestren reticentes a aceptar nuevos embajadores que solo permanecerían unos meses en funciones.
Un alto funcionario del servicio exterior explicó que, en muchos casos, cuando el tiempo restante es inferior a un año, los países receptores pueden retrasar o incluso denegar el consentimiento sin necesidad de justificar su decisión, tal como permite la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.
Nigeria mantiene sus misiones diplomáticas sin embajadores desde septiembre de 2023, cuando el Gobierno ordenó la retirada de representantes de carrera y políticos en más de un centenar de misiones, alegando la necesidad de mejorar la eficiencia del servicio exterior. No fue hasta noviembre de 2025 cuando el presidente remitió al Senado los primeros nombres para su confirmación.
Fuentes diplomáticas advierten de que los retrasos administrativos, los controles de antecedentes y los procedimientos obligatorios previos al despliegue podrían posponer la llegada de algunos embajadores hasta agosto de 2026, dejándoles un margen de actuación muy limitado.
Expertos consultados coinciden en que los países receptores actúan con pragmatismo y que los principales afectados podrían ser los embajadores políticos, mientras que los diplomáticos de carrera tendrían mayores facilidades para su aceptación.