UNESCO registra el “Nvet Oyeng” como Patrimonio Cultural de la Humanidad
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha inscrito oficialmente el “Nvet Oyeng” en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que requiere medidas urgentes de salvaguardia. La decisión representa una victoria histórica para el pueblo Ekang y para los países donde esta tradición sigue viva: Camerún, Gabón, Congo y Guinea Ecuatorial.
El reconocimiento internacional supone un respaldo decisivo a los esfuerzos de conservación de esta práctica ancestral, considerada uno de los pilares identitarios más emblemáticos de la comunidad Ekang. El Nvet Oyeng es una manifestación artística de carácter musical y narrativo que combina cantos épicos, relatos mitológicos, danzas y la ejecución de un instrumento de cuerda tradicional. La UNESCO explica que este arte engloba tanto las historias como al narrador, al instrumento y al músico, constituyendo un sistema cultural completo.
Durante las representaciones, el público participa activamente con palmas, cantos y baquetas, creando una interacción constante entre intérprete y comunidad. Existen dos variantes principales: la forma sagrada, reservada para eventos trascendentales y transmitida mediante un riguroso proceso de iniciación; y la forma popular, más accesible, que se presenta en celebraciones públicas y espectáculos contemporáneos. Ambas expresiones comparten una función esencial: asegurar la continuidad de la memoria colectiva del pueblo Ekang.
El organismo internacional también destacó la relevancia de otros espacios culturales de la región, como Guruna, un enclave tradicional de retiro espiritual y aprendizaje comunitario utilizado por la comunidad Massa, asentada a ambos lados del río Logone, entre Chad y Camerún. Este reconocimiento refuerza el valor del patrimonio vivo africano y la necesidad de preservar sus expresiones más vulnerables.
En Guinea Ecuatorial, la inscripción del Nvet Oyeng ha reavivado el recuerdo de grandes maestros que dedicaron su vida a esta tradición. Entre ellos destaca el célebre trovador Eyi Muane Ndong, considerado un icono cultural y uno de los más profundos conocedores del Nvet en la región. Su legado, aún vigente en la memoria colectiva, es hoy símbolo de orgullo para el país y referencia ineludible en la historia artística de África Central.
La decisión de la UNESCO invita ahora a los Estados implicados a fortalecer sus mecanismos de protección cultural para garantizar que el Nvet Oyeng continúe transmitiéndose a las nuevas generaciones y mantenga su lugar como patrimonio vivo de la humanidad.