Crisis en el arbitraje: el coordinador admite sobornos sistemáticos y pide sanciones ejemplares
El coordinador general de árbitros de la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT), Agustín Edjang, reconoció públicamente la existencia de sobornos en el estamento arbitral y pidió medidas disciplinarias contundentes contra todos los implicados. “No lo puedo negar, existe corrupción”, afirmó durante su intervención en la Asamblea General Extraordinaria celebrada el pasado 15 de febrero en Malabo.
Edjang calificó la práctica como una “lacra” que daña la credibilidad del fútbol nacional y sostuvo que la responsabilidad no debe recaer únicamente en los colegiados. “El árbitro no se tiene que dejar sobornar, pero son presidentes u otros directivos quienes buscan a los árbitros”, declaró ante los asambleístas, al tiempo que instó a la Dirección de Disciplina y a la de Competiciones a establecer normas más rígidas.
El responsable arbitral subrayó que, en consonancia con los principios de la FIFA, las sanciones deben alcanzar tanto al árbitro como al club involucrado. Según explicó, en el contexto local las medidas suelen centrarse en el colegiado, mientras que quienes ofrecen el soborno quedan al margen de castigo. Como propuesta concreta, planteó suspensiones de hasta dos años para ambas partes.
Las denuncias no son nuevas. Delegados de equipos de la LIFGE han señalado que algunos clubes “tienen árbitros identificados”, alimentando la percepción de parcialidad. Durante la temporada 2024/2025, varios escándalos sacudieron la competición, incluidos audios difundidos en redes sociales en los que presuntamente se negociaba la manipulación de un partido.
A esta situación se suma la precariedad económica que afecta al colectivo arbitral. Fuentes internas señalan retrasos recurrentes en los pagos y primas que rondan los 40.000 francos CFA por encuentro, un escenario que incrementa la vulnerabilidad de los colegiados ante presiones externas.
Al cierre de su intervención, Edjang asumió la responsabilidad institucional por las críticas vertidas contra el gremio y pidió disculpas por los hechos que empañan la imagen del arbitraje nacional. La Asamblea dejó abierto el debate sobre reformas estructurales para restaurar la transparencia y la confianza en el fútbol ecuatoguineano.