UNIFFAC: Nzalang Sub-17 expulsado de la competición por irregularidades médicas en Kinshasa
Otro episodio vergonzoso en la FEGUIFUT. La Unión de Federaciones de Fútbol de África Central (UNIFFAC) ha comunicado la exclusión oficial de la selección nacional Sub-17 de Guinea Ecuatorial del Torneo UNIFFAC 2026, tras detectar irregularidades en los controles médicos de elegibilidad realizados a varios jugadores. La medida pone fin a la ambiciosa participación del combinado ecuatoguineano y confirma la suspensión provisional que ya pesaba sobre el partido inaugural frente a la República Democrática del Congo.
La decisión fue adoptada luego de evaluar los resultados de las pruebas de resonancia magnética (IRM), utilizadas para verificar la edad de los futbolistas en competiciones juveniles. Según el organismo regional, algunos jugadores no cumplían con los criterios reglamentarios establecidos, lo que obligó a aplicar el reglamento en defensa de la integridad deportiva.
La exclusión supone un revés significativo para el equipo, que había viajado a Kinshasa con el objetivo de consolidar su proceso formativo en el ámbito internacional. Más allá del impacto deportivo, el episodio vuelve a situar en el centro del debate la gestión administrativa y los mecanismos de control interno en la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT).
En medio de la controversia, el director general de Medicina Deportiva y jefe médico de la FEGUIFUT, Elías Nzó, junto al radiólogo Nicasio Rojas, ofrecieron una rueda de prensa en la Clínica Virgen de Guadalupe de Malabo para defender la validez de las pruebas realizadas en el país. Ambos especialistas aseguraron que los exámenes de IRM cumplen con los estándares establecidos por la FIFA y sostuvieron que los jugadores fueron clasificados en la categoría 5, lo que —según su interpretación— confirmaría su elegibilidad.
Rojas reconoció que algunos futbolistas tienen 17 años y varios meses, pero subrayó que esa condición no vulnera la normativa vigente. Asimismo, insistieron en la necesidad de transparencia en el proceso de evaluación, mientras persiste la incertidumbre sobre los criterios aplicados por los organizadores del torneo.
Expertos deportivos consideran que una verificación previa más rigurosa habría evitado este desenlace, que afecta la imagen institucional del fútbol ecuatoguineano. La situación reabre el debate sobre la profesionalización de las estructuras formativas y la necesidad de reforzar los mecanismos de control para proteger la credibilidad del Nzalang Nacional en competiciones internacionales.
Entre la afición, el malestar es evidente. “Esto daña la imagen del país y de nuestros jóvenes talentos”, lamentó un seguidor del fútbol local, reflejando el sentir de un sector que reclama mayor responsabilidad y planificación en la gestión deportiva nacional.