El presidente Goïta se autonombra ministro de Defensa de Malí tras el fallecimiento de Sadio Cámara

Según un decreto oficial difundido por la televisión estatal ORTM, Goïta ejercerá simultáneamente como jefe de Estado y ministro de Defensa y Asuntos de Veteranos. Esta medida llega nueve días después del fallecimiento de Camara, el pasado 25 de abril durante una serie de ataques coordinados perpetrados por grupos yihadistas y rebeldes separatistas.

El presidente de la transición de Malí, Assimi Goïta, ha decidido asumir directamente la cartera de Defensa, en un movimiento que refuerza su control sobre las Fuerzas Armadas en medio de un deterioro significativo de la seguridad nacional. La decisión se produce tras la muerte del hasta ahora ministro de Defensa, Sadio Camara, quien falleció el pasado 25 de abril durante una serie de ataques coordinados perpetrados por grupos yihadistas y rebeldes separatistas.

El contexto en el que se produce esta decisión es especialmente delicado. Malí atraviesa una de las peores crisis de seguridad de los últimos años, marcada por ofensivas simultáneas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda, y del Frente de Liberación de Azawad (FLA), dominado por combatientes tuareg. Estas acciones han permitido a los grupos armados hacerse con el control de varias localidades del norte del país.

Para reforzar la estructura de mando, el general Oumar Diarra ha sido nombrado ministro delegado de Defensa. Diarra, antiguo jefe del Estado Mayor durante el mandato del expresidente Ibrahim Boubacar Keïta, fue arrestado durante el golpe de Estado de 2020, aunque posteriormente fue reincorporado a altos cargos militares.

En paralelo, la presión de los grupos armados continúa. Las principales vías de acceso a Bamako han sido bloqueadas, afectando gravemente al transporte y al abastecimiento. Empresas de transporte han suspendido sus operaciones hacia la capital, mientras que algunos viajeros reportan largas filas de vehículos y presencia militar en puntos estratégicos.

En el terreno, los yihadistas han intensificado sus acciones. El campamento militar de Tessalit, en el norte del país, fue tomado tras la retirada de las fuerzas malienses y sus aliados rusos, según diversas fuentes.

Además, la fiscalía militar ha informado de la detención de varios soldados sospechosos de colaborar en los ataques, señalando la existencia de “pruebas sólidas” de complicidad interna. A esto se suma la denuncia del secuestro del abogado Mountaga Tall, crítico con la junta, lo que incrementa la preocupación sobre el clima político.

Desde 2012, Malí vive sumido en una crisis multidimensional impulsada por la insurgencia yihadista, los conflictos separatistas y la inestabilidad política, sin que hasta ahora se vislumbre una solución definitiva.

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