La inteligencia artificial, una herramienta en constante evolución en el periodismo ecuatoguineano
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está transformando de manera progresiva el ejercicio del periodismo en Guinea Ecuatorial. Su incorporación en las redacciones promete agilizar procesos, optimizar tiempos y ampliar las capacidades de los profesionales de la información. Sin embargo, su uso también plantea importantes desafíos éticos y técnicos que deben ser abordados con rigor para no comprometer los principios fundamentales del periodismo.
La inteligencia artificial, creada formalmente en 1956 con el objetivo de ayudar al ser humano a maximizar el tiempo, mejorar la toma de decisiones y ampliar sus capacidades cognitivas, se ha convertido en una herramienta de apoyo en múltiples sectores, incluido el de la comunicación. En el ámbito perioqdístico, su aplicación va desde la redacción automática de textos hasta el análisis de datos y la verificación de contenidos.
En una entrevista concedida a este medio, el director adjunto del periódico Ébano, Santiago Benito Mabanja, ha destacado tanto las ventajas como las limitaciones del uso de la IA en las redacciones. “La inteligencia artificial tiene sus desventajas”, advirtió, al recordar un episodio ocurrido meses atrás. “Recibimos una nota de prensa de un ministerio sobre una actividad oficial en la que se mencionaba a un miembro del Gobierno que ya había fallecido. Imagínese si hubiéramos introducido esos datos en una herramienta de IA para redactar la noticia y la hubiéramos publicado tal cual; la responsabilidad habría sido exclusivamente nuestra”, explicó.
Este ejemplo, según Mabanja, pone de relieve la necesidad de mantener el criterio humano como eje central del trabajo periodístico. Aunque la IA ofrece grandes oportunidades para mejorar la eficiencia y la productividad, su dependencia de algoritmos para procesar información y generar contenidos puede comprometer la precisión y la veracidad si no se supervisa adecuadamente.
Otro de los retos señalados es la seguridad y la privacidad de los datos, especialmente en un contexto en el que la información se ha convertido en un activo estratégico. Asimismo, el uso indiscriminado de la inteligencia artificial puede facilitar la propagación de la desinformación y la manipulación digital, lo que obliga a reforzar los mecanismos de control, contraste y verificación de las fuentes.
En este escenario, los profesionales del periodismo ecuatoguineano coinciden en que la inteligencia artificial debe ser entendida como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio ético y la responsabilidad informativa que caracterizan a la profesión.